Como es habitual, la finalización del curso se celebra con un ágape que reúne a compañeros, familias y párrocopara pasar un buen rato. Es la ocasión ideal para festejar logros, contar anécdotas y fortalecer amistades.
“¡Hasta septiembre, si Dios quiere!”, listos para regresar y vivir más cosas juntos.
